
Editado el jueves 10 de julio de 2008 a las 0:08
Por mucha suerte que tenga que traerme esa maldita moneda, la verdad es que por el momento no me estaba trayendo más que quebraderos de cabeza y generalmente siempre he acabado metido en unos berenjenales de cuidado. Y para colmo de males, una mosca que parecía medio porreta a punto de ser devorada por una "Dionaea muscipula" se despierta de su somnífero letargo, se apodera de mi preciado tesoro y ni siquiera se gira para desearme que tenga un buen día. Los hay maleducados XD.



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Como la vida misma, las cosas muchas veces no son lo que parecen... así que como la moneda le traiga a la mosca la misma suerte que a ti, se la va a comer en un santiamén cualquier bicho.
Odio las moscas pegajosas que te roban monedas ;)
Un abrazo.
Pues date por contento, Juan, porque esas moscardas azules no traen nada bueno. Me dan un asco...