El Gobierno, abogando por un uso racional del aire acondicionado en los edificios públicos, aprobó en su día que la temperatura límite fuera de 24º, según informó la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega: "Una temperatura de 24º es suficiente para mantener el bienestar". En caso de carecer de aparato de ventilación siempre se puede contratar una persona que abanique el ambiente, con lo cual estaremos creando un puesto de trabajo, que tanta falta hace en estos tiempos.




